Cómo hacer un presupuesto mensual que realmente funcione (y por qué los que has intentado han fallado)

Resumen rapido

Un presupuesto que funciona no busca perfeccion: busca control semanal, ahorro automatico y margen para imprevistos.

  • Empieza con ingresos netos reales, no con el bruto.
  • Automatiza ahorro el mismo dia que cobras.
  • Revisa 10 minutos cada semana y ajusta sin drama.

TL;DR

  • Presupuesta con ingresos netos, no con el salario bruto.
  • Automatiza ahorro al cobrar para evitar depender de disciplina.
  • Revisa 10 minutos por semana para ajustar sin romper el sistema.

Ir al plan de 30 dias o probar calculadora de ahorro.

Última actualización: 7 de febrero de 2026

Dejemos algo claro desde el principio: el último presupuesto que intentaste hacer probablemente duró menos que tus propósitos de Año Nuevo. Y no es culpa tuya.

La mayoría de guías de presupuesto te venden la misma promesa vacía: «gasta menos, ahorra más». Como si no lo supieras ya. Como si el problema fuera que nunca se te había ocurrido la brillante idea de no gastarte todo tu sueldo en apps de delivery y streaming.

Un presupuesto no es una lista de buenos deseos. Es un sistema de defensa financiera. En 2026, con alquileres que en muchas ciudades se comen gran parte de tu nómina e inflación que dispara el coste de la compra, necesitas ese sistema más que nunca.

El presupuesto no es para gastar menos. Es para saber exactamente qué hacer cuando todo se tuerce.

Piensa en tu último imprevisto: una multa de tráfico, la lavadora que decidió rendirse, el cumpleaños al que no podías faltar. ¿Qué hiciste? Probablemente pagarlo con tu tarjeta de crédito mientras prometías «recuperarlo el mes que viene». Spoiler: nunca lo recuperaste.

Un presupuesto real te da algo que ningún consejo motivacional puede darte: margen de maniobra. Cuando sabes exactamente cuánto pagas de móvil cada mes (incluso esa suscripción premium que no usas), puedes negociar. Cuando ves negro sobre blanco que tus «cenas con amigos» se llevan 200€ al mes, puedes decidir conscientemente qué hacer. No por culpa, sino por datos.

Y hay otra razón menos romántica pero más importante: el ahorro automático. Los estudios de economía del comportamiento son brutalmente claros: la gente que «ahorra lo que le sobra» casi nunca ahorra de forma consistente. Los que automatizan el ahorro el día que cobran, sí. Un presupuesto convierte tu intención de ahorrar en un mecanismo que funciona aunque tú estés en piloto automático.

Antes de tocar los números: tres principios que marcan la diferencia

Primero, olvídate de tu sueldo bruto. Ese número que aparece en tu contrato es ficción contable. Trabaja siempre con lo que llega a tu cuenta: tu nómina neta. Es lo único que puedes gastar.

Segundo, no todos los gastos son iguales. Tu alquiler y una cerveza un viernes no juegan en la misma liga. Los gastos fijos son los que pagas sí o sí cada mes. Los variables son los que puedes modular. Confundirlos es la forma más rápida de hacer un presupuesto inútil.

Tercero, los imprevistos no son imprevistos si sabes que van a ocurrir. Tu coche va a necesitar una revisión. Vas a tener que comprar algún regalo. Alguien se va a casar. Reserva un porcentaje para esto o tu presupuesto explotará en el primer mes.

Y una cosa más: un presupuesto no es un documento que haces una vez y guardas en un cajón. Es un sistema vivo. Lo revisas cada semana (10 minutos, nada más), lo ajustas cada mes. Si no, es decoración.

Paso 1: Tu radiografía de ingresos (sin autoengaños)

Si tienes nómina fija, esto es fácil: pon tu nómina neta. Esa es tu base.

Si eres autónomo o trabajas a comisión, aquí viene la parte complicada: tus ingresos bailan cada mes. ¿Solución? Abre tu cuenta bancaria, mira los últimos seis meses, saca el promedio… y bájalo un 10-15%. Esa cifra conservadora es tu «sueldo base» para presupuestar. ¿Parece pesimista? Es realista. Planificar con la cifra de tu mejor mes es la receta perfecta para quedarte sin colchón.

¿Tienes bonus o ingresos estacionales? Esos no son sueldo corriente. Son combustible para tu fondo de emergencia o para liquidar deudas. Tratarlos como gasto mensual es la trampa más común de la gente con ingresos variables.

Paso 2: El inventario de gastos fijos (o «qué demonios se lleva mi dinero cada mes»)

Identifica todos tus gastos automáticos

Coge los últimos tres meses de extractos bancarios. Vas a buscar todo lo que se cobra automáticamente: alquiler o hipoteca, luz, agua, gas, internet, móvil, transporte (abono mensual, no taxis), seguros, guardería si tienes hijos, cuotas de préstamos, gimnasio, suscripciones digitales.

Apunta cada uno con dos datos: importe y fecha de cargo. Este segundo punto es crucial: si te cobran el alquiler el 1 y la nómina te entra el 5, tienes un problema de timing.

Soluciones para el timing:

  • Pide a tu arrendador cambiar la fecha de cargo (algunos aceptan día 5 o 10)
  • Usa tu fondo de imprevistos como colchón de liquidez los primeros días
  • Habla con tu empresa sobre adelantar la fecha de nómina (poco común pero posible)
  • Como último recurso: mantén el saldo de un mes de alquiler permanente en cuenta

Elimina duplicidades y gastos zombies

Ahora viene la parte dolorosa: vas a encontrar duplicidades. Dos seguros de móvil porque cambiaste de compañía y no cancelaste el anterior. Tres suscripciones de streaming cuando solo usas una. Una cuota de gimnasio que llevas pagando ocho meses sin pisar el sitio. Cada euro que elimines aquí va directo a tu fondo de emergencia. No es ahorro sexy, pero es ahorro real.

Paso 3: Los gastos variables (donde realmente se juega la partida)

Aquí es donde la mayoría de presupuestos se van al traste. Porque los gastos variables son los silenciosos, los que no avisan, los que aparecen como «gastos pequeños» y acaban siendo una cantidad enorme.

Exporta y clasifica tus gastos

Exporta tus movimientos del último mes (tu banco tiene esta opción, aunque esté escondida). Ahora clasifica: alimentación, ocio, transporte variable (taxis, Uber, gasolina extra), salud, ropa, regalos, extras varios.

Si no tienes histórico o tu último mes fue una anomalía (vacaciones, una boda, una mudanza), necesitas al menos dos o tres meses de referencia para sacar un promedio real.

El margen de imprevistos que salva el presupuesto

Y aquí viene el truco que nadie te cuenta: añade un 5-10% de margen de imprevistos sobre tus variables. Siempre va a haber algo que no calculaste. Ese margen absorbe la variación sin romper todo el sistema.

Paso 4: Objetivos con fecha (o por qué «quiero ahorrar» no sirve de nada)

«Quiero ahorrar» es un deseo. «Quiero tener 3.000€ para el 1 de enero de 2027» es un objetivo. La diferencia es la fecha y la cantidad.

Divide tus objetivos en horizontes:

Corto plazo (0-6 meses): Tu fondo de emergencia. La prioridad absoluta. Empieza con un mes de gastos esenciales (no todos tus gastos, solo los que no puedes evitar: alquiler, comida básica, suministros). Luego sube a tres meses. Esta es tu red de seguridad.

Medio plazo (6-24 meses): Un viaje, la entrada para una vivienda, el colchón de autónomos si trabajas por cuenta propia, un cambio de coche, un curso de formación.

Largo plazo (+5 años): Jubilación, inversión a largo plazo. Esto merece su propia guía (que encontrarás en nuestra sección de jubilación), pero no pospongas esto hasta «cuando me sobre dinero». Nunca va a sobrar.

Cada objetivo necesita un monto y una fecha. Sin fecha no hay compromiso. Sin monto no hay forma de medir progreso.

Paso 5: Elige tu estructura de reparto (tu método de batalla)

Hay tres métodos principales. No busques el «mejor»: busca el que vas a mantener.

La regla 50/30/20 es la más popular por una razón: funciona para arrancar rápido. 50% de tus ingresos para necesidades (fijos y variables esenciales), 30% para deseos (todo lo que técnicamente podrías evitar), 20% para ahorro e inversión. Es simple, es flexible, es un buen punto de partida.

En 2026, con alquileres altos, puede que tengas que ajustar temporalmente a 60/20/20 (60% necesidades, 20% deseos, 20% ahorro) hasta que reduzcas tus gastos fijos. El objetivo es volver al 50/30/20 cuando puedas.

El método de sobres (físicos o digitales) es para quien necesita límites visuales. Creas una «bolsa» para cada categoría: comida, ocio, transporte, salud. Cuando se acaba el sobre de ocio, se acabó. No hay préstamos entre categorías. Es rígido, pero brutalmente efectivo para controlar impulsos.

El presupuesto de base cero significa que cada euro tiene un destino asignado: gasto, ahorro o inversión. No quedan «sobras» al final del mes. Todo tiene trabajo. Es el más exigente de mantener, pero funciona especialmente bien con ingresos variables porque te fuerza a asignar cada entrada extra.

Escoge uno. No intentes mezclar tres sistemas el primer mes. Prueba 90 días y luego ajusta.

Paso 6: Arma tu plantilla (más simple de lo que crees)

Olvida las hojas de Excel con 47 pestañas y gráficos de sectores. Tu presupuesto necesita cinco bloques:

  1. Ingresos netos y fechas de entrada.
  2. Gastos fijos con fecha de cargo.
  3. Gastos variables: presupuestado versus real. Esta columna es tu termómetro.
  4. Ahorro e inversión por objetivo. No pongas solo «ahorro»; pon «fondo de emergencia: 50€» o «viaje a Portugal: 80€».
  5. Imprevistos y gastos anuales prorrateados. Si pagas el IBI una vez al año, divide entre 12 y reserva esa cantidad cada mes.

Si prefieres el método de sobres digitales, la mayoría de bancos ya permiten crear subcuentas sin coste. Crea una para comida, otra para ocio, otra para transporte, otra para imprevistos, otra para ahorro. Programa transferencias automáticas el mismo día que cobras. El dinero se mueve solo; tú solo consultas saldos.

Paso 7: Ejecuta y revisa (aquí es donde casi todos fallan)

La diferencia entre un presupuesto que funciona y uno que acaba olvidado en tu ordenador es la revisión semanal. No es negociable.

Bloquea 10 minutos cada domingo por la tarde. Misma hora, mismo sitio. Revisa:

  • Saldos por categoría. ¿Vas por buen camino o te estás pasando?
  • Dónde se está yendo el dinero. Esos 4€ del café de camino al trabajo suman 80€ al mes. Puede que no te importe. O puede que sí.
  • Si agotaste una categoría, no rellenes moviendo dinero de otra sin más. Ajusta el mes siguiente. Si gastas más en comida de lo presupuestado tres meses seguidos, tu presupuesto de comida está mal, no tu comportamiento.

No busques perfección. Busca información. El presupuesto no es un sistema de castigo, es un sistema de feedback.

Un ejemplo real con 1.800€ netos (ciudad mediana, sin coche)

Vamos a aterrizar esto con números concretos. Ana cobra 1.800€ netos al mes, vive en una ciudad mediana, alquila un piso con una compañera, no tiene coche.

Gastos fijos: 820€

  • Alquiler (su parte): 620€
  • Luz, agua, internet (su parte): 95€
  • Abono transporte: 55€
  • Seguro de salud básico: 50€

Gastos variables: 540€

  • Alimentación: 300€ (supermercado + alguna comida fuera)
  • Ocio: 150€ (cenas, copas, cine, planes)
  • Ropa y cuidado personal: 40€
  • Salud y farmacia: 50€

Imprevistos: 70€
Un colchón para los «no sabía que tenía que comprar esto este mes».

Ahorro e inversión: 370€ (20,5%)

  • 200€ fondo de emergencia hasta llegar a 5.000€
  • 100€ viaje de verano
  • 70€ inversión largo plazo

Este reparto funciona porque Ana mantiene sus fijos por debajo del 50% y protege su ahorro. Si sus fijos subieran al 60% (por ejemplo, si el alquiler aumenta), tendría que recortar deseos al 20% y mantener al menos un 15% de ahorro mientras busca alternativas: renegociar gastos, buscar ingresos extra, o plantearse mudarse.

Recortes rápidos que duelen menos de lo que crees

Cuando necesites ajustar (y en algún momento lo necesitarás), aquí están los puntos de presión:

Telecomunicaciones. Llama a tu compañía de internet o móvil cada 12 meses y di la palabra mágica: «portabilidad». Las ofertas agresivas solo están disponibles para nuevos clientes o para los que amenazan con irse. Este truco puede ahorrarte 15-30€ al mes.

Seguros. Revisa coberturas y franquicias. Si tienes un colchón de ahorro, puedes subir la franquicia (lo que pagas tú en caso de siniestro) y bajar la prima mensual. No tiene sentido pagar 60€ al mes por un seguro con franquicia cero si tienes 3.000€ de emergencia.

Ocio. Limita suscripciones digitales a una o dos reales. Netflix, HBO, Disney+, Amazon Prime, Spotify… suman rápido. Rota cada trimestre si quieres variedad. Y planifica una «noche premium» al mes para ese restaurante o plan caro; el resto, low-cost.

Alimentación. Planifica menús para la semana. Compra la base en el supermercado grande (legumbres, pasta, arroz, conservas) y lo fresco en el mercado. Esta simple división puede ahorrarte 80-100€ al mes sin cambiar tu dieta.

Deudas. Si tienes varias, prioriza las de TAE más alto con el método avalancha: pagas mínimos en todas excepto en la más cara, donde pones todo el extra posible. Una vez liquidada, atacas la siguiente. Matemáticamente es la forma más eficiente.

Conecta presupuesto y ahorro automático (el verdadero hack)

Aquí está el secreto mejor guardado de la gente que ahorra sin esfuerzo: separación de cuentas.

Ten al menos dos cuentas corrientes: una para gastos corrientes, otra para ahorro e inversión. Algunos bancos te dejan crear «botes» o subcuentas sin coste.

El día que cobras, antes de pagar nada, programa una transferencia automática a tu cuenta de ahorro. Si tienes que hacer la transferencia manualmente cada mes, vas a saltártela. Automatízala.

Si eres autónomo, necesitas una tercera subcuenta: la de impuestos y cuota de autónomos. Cada vez que cobres, mueve el 30% ahí. Cuando llegue el trimestre, ya está cubierto. No tener que reunir 3.000€ en una semana para Hacienda vale oro.

El principio es simple: el dinero que no ves, no lo gastas. Si tu cuenta corriente muestra 1.430€ en lugar de 1.800€, mentalmente ya has ajustado tu gasto. No es fuerza de voluntad; es diseño.

Indicadores para saber que tu presupuesto funciona

No necesitas gráficos sofisticados. Necesitas cuatro señales claras:

1. Ahorras entre el 15-20% de tus ingresos netos de forma consistente. No un mes sí y tres no. Consistente.

2. Tienes un fondo de emergencia de al menos un mes de gastos en 90 días. Si llevas seis meses y no has movido esta aguja, tu presupuesto no funciona. Ajusta.

3. No usas el crédito para gastos corrientes. Si estás tirando de tarjeta de crédito para la compra del súper o para llenar el depósito, tienes un problema de ingresos o de gastos. El presupuesto te dice cuál.

4. Ante un imprevisto, sabes exactamente qué categoría recortar. No entras en pánico. Consultas tu presupuesto, ves que puedes reducir ocio este mes y ya está. Tienes plan B.

Si cumples estas cuatro, tu sistema funciona. Si fallas en más de dos, tienes que revisar la estructura.

Checklist de implementacion

Has marcado 0 de 4 puntos.

Plan de arranque de 30 dias (sin excusas)

Día 1: Lista todos tus ingresos netos y todos tus gastos fijos. Busca en extractos, recibos, mails de confirmación. Escribe todo.

Día 2: Define gastos variables e imprevistos. Usa histórico de 2-3 meses si lo tienes. Si no, estima conservador.

Día 3: Elige tu método (50/30/20, sobres o base cero). Solo uno. Monta tu plantilla.

Día 4: Automatiza tu ahorro. Configura transferencia el día de cobro. Ya.

Día 7, 14, 21: Revisiones semanales de 10 minutos. Compara presupuestado versus real. Ajusta si es necesario.

Día 30: Cierre mensual. ¿Qué categorías se dispararon? ¿Dónde ahorraste más de lo esperado? Ajusta el mes siguiente.

Este plan no es aspiracional. Es operativo. No necesitas motivación: necesitas sistema.

Preguntas que vas a tener (y respuestas directas)

¿Cuánto debería ahorrar al mes?
Empieza con un 10-15% si nunca has ahorrado de forma consistente. Cada trimestre, sube 1-2 puntos porcentuales hasta llegar al 20%. Si tu situación lo permite, sube más. Pero no empieces con un 30% heroico que vas a abandonar al segundo mes.

¿Puedo presupuestar con ingresos variables?
Sí, pero necesitas un «sueldo base» conservador. Promedia seis meses y baja un 10-15%. Presupuesta con ese número. Los meses que ganes más, ese extra va directo a ahorro, impuestos e imprevistos. No lo metas en gasto corriente.

¿Necesito apps de presupuesto?
No. Una hoja de cálculo básica o incluso sobres físicos funcionan. Usa apps solo si realmente te simplifican la vida, no porque sean bonitas. La mayoría de la gente que usa apps sofisticadas las abandona en seis semanas. La mejor herramienta es la que realmente vas a usar.

¿Qué hago si rompo el presupuesto un mes?
No reinicies desde cero. No dramatices. Identifica qué categoría se disparó, averigua por qué (¿imprevisto real, mala estimación, impulso?), ajusta el monto para el mes siguiente y mantén tu ahorro automático. Un mes malo no arruina un sistema. Abandonar el sistema sí.

¿Cómo involucro a mi pareja?
Revisad juntos gastos fijos y objetivos comunes. Acordad un monto de «deseos individuales» (dinero que cada uno puede gastar sin consultar) y una revisión mensual conjunta de 30 minutos. Transparencia en lo común, autonomía en lo individual.


Aviso Legal

Este contenido tiene fines educativos y no constituye asesoramiento financiero personalizado. Cada situación personal es diferente. Para decisiones financieras importantes o situaciones complejas, consulta a un asesor financiero cualificado que pueda evaluar tu caso específico.


¿Te ha sido útil esta guía? Compártela con alguien que necesite ordenar sus finanzas. Y si quieres profundizar, echa un vistazo a nuestras guías sobre ahorro para jubilación, regla 50/30/20, y fondos indexados.

Prueba nuestras calculadoras

Herramientas simples para tomar decisiones rápidas sobre presupuesto, hipoteca e IRPF.

Contenido educativo, no asesoramiento financiero.
Scroll al inicio