Te voy a contar una verdad incómoda: si tu plan financiero es «ahorrar lo que me sobre a final de mes», nunca vas a ahorrar nada. Nunca sobra. Siempre hay una cena, un regalo de última hora, o esa cosa que «necesitas» comprar esta semana.
El problema no es que no quieras ahorrar. Es que estás usando el método equivocado. Y la regla 50/30/20 existe precisamente para corregir eso: convierte el ahorro de algo opcional (lo que sobra) en algo automático (lo primero que sale de tu cuenta).
Esta no es una fórmula mágica ni un truco revolucionario. Es un marco simple para responder a la pregunta más básica que casi nadie se hace: ¿cuánto de mi sueldo debería ir a cada cosa antes de que me lo gaste todo sin darme cuenta?
Y aquí está la mejor parte: puedes aplicarla en menos de 10 minutos. No necesitas hojas de Excel con 40 pestañas ni un máster en finanzas. Solo necesitas tres porcentajes y un poco de disciplina.
Qué es la regla 50/30/20 (y por qué funciona cuando otras cosas han fallado)
La regla divide tu ingreso neto en tres bloques:
- 50% para necesidades: Las cosas que no puedes evitar. Alquiler, comida, transporte, facturas.
- 30% para deseos: Las cosas que técnicamente podrías vivir sin ellas. Restaurantes, Netflix, ese viaje de fin de semana.
- 20% para ahorro e inversión: Tu futuro. Fondo de emergencia, inversión, jubilación, liquidar deudas caras.
¿Por qué funciona? Por tres razones:
Primera: Te obliga a ahorrar primero, gastar después. No esperas a «ver qué sobra» (spoiler: nunca sobra nada). Separas el 20% el mismo día que cobras y lo que queda es lo que puedes gastar.
Segunda: Es lo suficientemente flexible para adaptarse a tu realidad. Si tu alquiler es alto, ajustas a 60/20/20 temporalmente. Si ganas más, puedes subir al 50/20/30. No es una camisa de fuerza.
Tercera: Es brutalmente simple. No necesitas categorizar cada céntimo en 15 subcategorías. Tres bloques. Eso es todo.
Pero aquí está la trampa que nadie te cuenta: la regla no hace el trabajo por ti. Solo te da el marco. Tú tienes que automatizar el ahorro, respetar los límites, y ajustar cuando algo no funciona. Si solo lees este artículo y no haces nada, no pasa absolutamente nada.
Los tres bloques explicados sin ambigüedades
Necesidades (50%): Lo que pagas sí o sí
Si no pagarlo tiene consecuencias graves (te quedas sin casa, sin luz, sin transporte al trabajo), es una necesidad. Si es opcional o puedes sustituirlo por algo más barato sin que colapse tu vida, no lo es.
Lo que SÍ entra aquí:
– Alquiler o hipoteca (tu parte si compartes)
– Luz, agua, gas, internet básico
– Comida del supermercado (lo básico, no los langostinos del mercado gourmet)
– Transporte al trabajo (abono mensual, gasolina necesaria, no taxis por comodidad)
– Seguros esenciales (salud obligatoria, hogar si es obligatorio por hipoteca)
– Cuota mínima de deudas que ya tienes
Lo que NO entra aquí (aunque tu cerebro te diga que sí):
– Suscripciones a Netflix, Spotify, HBO, gimnasio
– Comer fuera, cafés de camino al trabajo, Deliveroo
– Ese segundo seguro «por si acaso»
– Taxi porque «llegas tarde» (eso es mala planificación, no necesidad)
– Ropa que «necesitas» cada mes
La frontera es simple: ¿puedes vivir y trabajar sin ello este mes? Si la respuesta es sí, no es necesidad.
Deseos (30%): Tu válvula de escape (controlada)
Aquí va todo lo que hace que tu vida merezca la pena pero que técnicamente podrías pausar un mes sin que colapse tu existencia.
Lo que entra aquí:
– Restaurantes, bares, copas con amigos
– Suscripciones digitales (streaming, apps premium, Spotify)
– Gimnasio, clases de lo que sea
– Viajes cortos, escapadas
– Ropa que no es estrictamente necesaria (ya tienes pantalones, estos solo te gustan más)
– Hobbies, gadgets, caprichos varios
El error más común: Confundir este bloque con «gasto libre sin límite». No. Es un 30% con techo. Si tienes 1.500€ netos, son 450€. Cuando se acaban, se acabaron.
La función de este 30% es doble: 1) evitar que tu vida financiera sea una prisión miserable, y 2) darte un espacio acotado donde puedes decidir qué vale la pena sin sentir culpa. Pero funciona solo si respetas el límite.
Ahorro e inversión (20%): Tu red de seguridad y futuro
Este bloque no es opcional. No es «si sobra». Es obligatorio. Sale de tu cuenta el mismo día que cobras, antes de tocar nada más.
Prioridad 1 (hasta tener 3-6 meses de gastos esenciales):
– Fondo de emergencia en cuenta líquida
Prioridad 2 (si tienes deudas caras):
– Amortiza las de TAE >10% antes de invertir. Es imposible ganar más invirtiendo que lo que pagas en intereses de una tarjeta revolving al 20%.
Prioridad 3 (una vez tengas colchón y sin deudas caras):
– Inversión recurrente en fondos indexados
– Aportes a jubilación
– Objetivos de medio plazo (entrada de vivienda, coche, formación)
No dividas este 20% en «un poquito para cada cosa». Prioriza: primero fondo de emergencia, luego deudas caras, luego inversión. Una cosa cada vez hasta completarla.
Cómo aplicarla en 10 minutos (de verdad, no es retórica)
Paso 1: Abre tu última nómina. Busca el neto: lo que entra en tu cuenta después de impuestos. Ese es tu número base.
Paso 2: Multiplica por 0,5, 0,3 y 0,2. Esos son tus tres topes.
Ejemplo con 1.800€ netos:
– 50% necesidades: 900€
– 30% deseos: 540€
– 20% ahorro: 360€
Paso 3: Abre tu extracto bancario del último mes. Suma todas tus necesidades reales (alquiler, luz, agua, transporte, comida básica).
Paso 4: ¿Tus necesidades caben en el 50%?
– Sí: Perfecto. Sigue.
– No: Tienes dos opciones:
1. Recortar necesidades (mudanza más barata, reducir gasto en comida, transporte más económico).
2. Ajustar temporalmente a 60/20/20 (sube necesidades, baja deseos, mantén ahorro si puedes).
Paso 5: Programa una transferencia automática del 20% el mismo día que cobras hacia una cuenta separada (de ahorro, inversión, o lo que sea). Esto no es opcional. Sin automatización, la regla no funciona.
Paso 6: Revisa cada semana (10 minutos los domingos) que tu 30% de deseos no se está disparando. Si llegas a día 15 con el 30% agotado, algo falla: o subestimaste tus deseos o estás clasificando mal.
Ejemplos reales (con contexto, no solo números fríos)
Laura, 1.600€ netos, ciudad mediana, alquila con compañera
50% necesidades = 800€
– Alquiler (su parte): 550€
– Luz + agua + internet (su parte): 75€
– Abono transporte: 55€
– Comida básica: 120€
– Total: 800€ → encaja perfecto
30% deseos = 480€
– Cenas y copas: 150€
– Gimnasio: 40€
– Netflix + Spotify: 25€
– Ropa y caprichos: 100€
– Fondo para planes (cine, conciertos): 165€
20% ahorro = 320€
– Fondo de emergencia: 220€ (hasta llegar a 4.800€ = 3 meses de gastos básicos)
– Inversión: 100€
Laura puede mantener esta estructura porque sus fijos están controlados. Si su alquiler subiera a 650€, tendría que recortar 100€ de deseos o buscar ingresos extra.
Marcos, 2.400€ netos, autónomo, ingresos variables
Problema: sus ingresos bailan entre 1.800€ y 3.200€ al mes.
Solución: Define un «sueldo base» conservador = promedio de últimos 6 meses – 15% = 2.000€.
Aplica 50/30/20 sobre esos 2.000€:
– 50% necesidades: 1.000€
– 30% deseos: 600€
– 20% ahorro: 400€
Los meses que gana más de 2.000€, el exceso se reparte:
– 50% a fondo de colchón de autónomos (para meses bajos)
– 30% a impuestos trimestrales
– 20% a deseos extra
De esta forma, los meses buenos protegen los meses malos, y su nivel de vida base es sostenible.
Ana y David, 3.200€ netos conjuntos, comparten piso
Aplican la regla sobre gastos comunes:
50% necesidades = 1.600€
– Alquiler: 950€
– Suministros conjuntos: 120€
– Comida compartida: 400€
– Transporte (dos abonos): 130€
30% deseos conjuntos = 960€
– Cenas y planes juntos: 300€
– Suscripciones compartidas: 40€
– Deseos individuales: 310€ cada uno (sin rendir cuentas)
20% ahorro conjunto = 640€
– Fondo de emergencia común: 400€
– Entrada de vivienda (objetivo a 3 años): 240€
Esta estructura evita fricciones: cada uno tiene su espacio de gasto individual (esos 310€) donde no tiene que dar explicaciones, pero los grandes gastos y el ahorro están alineados.
Adaptaciones según tu situación (porque no todos somos iguales)
Si tu alquiler se come el 50% tú solo
Bienvenido a 2026 en España, donde el alquiler puede ser el 40-50% de tu sueldo neto. Aquí tienes dos caminos:
Camino A: Ajuste temporal a 60/20/20
– 60% necesidades (aceptas que tu alquiler es brutal)
– 20% deseos (recortas ocio y caprichos)
– 20% ahorro (lo mantienes porque es sagrado)
Camino B: Soluciones de raíz
– Busca compañero de piso para dividir alquiler a la mitad.
– Plantéate mudarte a zona más barata (si tu trabajo lo permite).
– Negocia teletrabajo y múdate fuera de la ciudad cara.
El ajuste a 60/20/20 no es una solución permanente. Es un parche mientras resuelves el problema de fondo: que tus necesidades son insostenibles para tu ingreso.
Si tienes deudas caras (>10% TAE)
Dentro de tu 20% de ahorro, prioriza así:
Primera etapa: 50% del 20% a fondo de emergencia mínimo (1 mes de gastos), 50% a liquidar la deuda más cara.
Segunda etapa: Una vez tengas ese mes de colchón, 100% del 20% a liquidar deudas caras.
Tercera etapa: Deudas liquidadas → 50% a completar fondo de emergencia (3-6 meses), 50% a inversión.
No inviertas ni un euro mientras tengas una tarjeta al 20% TAE comiéndote vivo. Primero tapas el agujero, luego construyes.
Si tus ingresos son muy bajos (<1.200€ netos)
Con ingresos ajustados, el 50/30/20 clásico puede ser inalcanzable. Aquí vale un ajuste a 70/15/15:
- 70% necesidades (porque con poco margen, los fijos pesan más)
- 15% deseos (reducido pero existente, para no volverte loco)
- 15% ahorro (menos del ideal, pero algo es infinitamente mejor que nada)
Y trabaja en paralelo para aumentar ingresos: formación, cambio de trabajo, ingresos extra. Con 1.000€ netos, optimizar gasto solo te lleva hasta cierto punto. Necesitas más ingresos.
Errores que van a hacer que la regla falle (y cómo evitarlos)
Error 1: No automatizar el 20%
Si confías en tu fuerza de voluntad para «acordarte de ahorrar a final de mes», vas a fallar. No porque seas débil, sino porque es imposible. Siempre habrá algo que gastar.
Solución: Transferencia automática el mismo día que cobras. Si cobras el 27, el 27 sale el 20% a tu cuenta de ahorro. No lo ves, no lo gastas.
Error 2: Clasificar deseos como necesidades
«Es que necesito el gimnasio para mi salud». No, quieres el gimnasio. Puedes hacer flexiones en casa gratis.
«Es que necesito Netflix para desconectar». No, quieres Netflix. Puedes desconectar leyendo, paseando, o viendo contenido gratuito.
Solución: Pregúntate: «¿Si no pago esto, colapsa mi vida o mi trabajo este mes?». Si la respuesta es no, es deseo, no necesidad. Y está perfecto que sea deseo, solo no lo disfraces.
Error 3: Hacer la regla una vez y olvidarte
Tu vida cambia: sube el alquiler, cambias de trabajo, tienes un hijo, te mudas. La regla necesita ajuste cada trimestre como mínimo.
Solución: Revisión trimestral de 30 minutos. ¿Siguen siendo realistas los porcentajes? ¿Tus fijos han subido? ¿Puedes aumentar el ahorro a 25%? Ajusta y sigue.
Error 4: Romper la regla un mes y abandonar todo
Tuviste una boda, un imprevisto médico, una reparación del coche. Tu 30% de deseos se disparó al 50%. Pasa. No eres un fracaso.
Solución: No reinicies desde cero. Analiza por qué pasó, ajusta el mes siguiente, y mantén el ahorro automático aunque tengas que reducirlo temporalmente al 15%. Un mes malo no destruye el sistema. Abandonar el sistema sí.
Error 5: Usar la regla como techo cuando podrías hacer más
Si después de aplicar 50/30/20 te das cuenta de que podrías ahorrar 30-35% cómodamente, no te quedes en el 20% «porque la regla dice eso».
Solución: La regla es un mínimo de partida, no un máximo aspiracional. Si puedes hacer 50/20/30 o incluso 50/15/35, hazlo.
Plan de aplicación mensual (el sistema que mantiene la regla viva)
Día de cobro:
– Transferencia automática del 20% sale hacia cuenta de ahorro/inversión.
– Anotas la fecha de entrada y confirmas que salió.
Semana 1:
– Compruebas que tus gastos fijos (alquiler, facturas programadas) no superan el 50%.
– Si detectas que sí, identificas qué recortar o renegociar.
Semana 2 y 3:
– Vigilas tu 30% de deseos. Si ves que a día 15 llevas gastado el 70% de ese tope, frenas.
– Si usas sobres digitales (subcuentas por categoría), revisas saldos.
Semana 4 (última del mes):
– Cierre mensual: sumas gastos reales versus presupuestado.
– ¿Dónde te pasaste? ¿Dónde ahorraste más de lo esperado?
– Ajustas el mes siguiente si algo falla sistemáticamente.
Este ritual de 10 minutos semanales es la diferencia entre un sistema que funciona y una idea bonita que nunca aplicaste.
Señales de que la regla te está funcionando
No necesitas análisis sofisticados. Necesitas cuatro indicadores claros:
1. Tu ahorro automático ocurre sin pensar. El 20% sale cada mes y ni te enteras. Lo ves crecer en tu cuenta de ahorro pero no lo tocas.
2. No usas crédito para gastos corrientes. Si estás tirando de tarjeta de crédito para la compra del súper o la gasolina, tu regla está rota. O tus porcentajes están mal o tus ingresos son insuficientes.
3. Ante un gasto inesperado, sabes de dónde recortar. Tu amigo te invita a una despedida de soltero que cuesta 200€. No entras en pánico. Miras tu 30% de deseos, reduces ocio este mes y ya está. Tienes plan B.
4. Cada trimestre puedes subir tu porcentaje de ahorro un punto. Si empezaste con 20% y a los tres meses puedes pasar a 21%, vas por buen camino. El objetivo es que el ahorro crezca, no que se estanque.
Si cumples tres de cuatro, tu sistema funciona. Si fallas en más de dos, algo está mal: o tus porcentajes son irreales o no estás respetando los límites.
Cómo escalar desde aquí (porque la regla es un principio, no un final)
La 50/30/20 es tu campo de entrenamiento. Una vez la dominas (3-6 meses aplicándola sin fallos), tienes dos caminos para evolucionar:
Camino 1: Presupuesto de base cero
Asignas cada euro con precisión. No trabajas con porcentajes amplios sino con categorías específicas: 300€ comida, 150€ ocio, 80€ transporte, etc. Es más exigente pero más ajustado.
Camino 2: Método de sobres
Creas subcuentas o sobres digitales para cada categoría de gasto. Cuando se vacía el sobre de «restaurantes», se acabó. Límites visuales y duros.
Pero no saltes a esos sistemas complejos sin antes dominar la 50/30/20. Es como intentar correr una maratón sin haber corrido antes 5km. Primero lo básico, luego la sofisticación.
Preguntas que vas a tener (respuestas sin vueltas)
¿Qué hago si solo puedo ahorrar 10%?
Empieza con ese 10%. Es infinitamente mejor que 0%. Cada trimestre, intenta subir 1-2 puntos porcentuales. En un año estarás en el 15-18%. La tendencia importa más que el punto de partida.
Pero en paralelo, pregúntate por qué solo llegas al 10%. ¿Tus fijos son demasiado altos? ¿Tus ingresos son bajos? ¿Tus deseos se están comiendo el presupuesto? Identifica el cuello de botella y atácalo.
¿Funciona si soy autónomo con ingresos variables?
Sí, pero con un truco: calcula un «sueldo base» conservador.
Abre tu histórico de últimos 6 meses. Saca el promedio. Bájalo un 10-15%. Esa es tu base para aplicar 50/30/20.
Los meses que ganes más que esa base, el exceso va a:
– 40% fondo de colchón para meses malos
– 30% impuestos y cuota de autónomos
– 20% ahorro extra
– 10% deseos extra (te lo has ganado)
Así no gastas como si todos los meses fueran buenos, y cuando llega un mes malo, tienes red de seguridad.
¿Puedo cambiar los porcentajes?
Claro. La regla no es una ley física. Es una guía inicial.
Ajustes comunes:
– 60/20/20: Si tus fijos son altos pero quieres mantener el ahorro.
– 55/25/20: Si puedes recortar algo de fijos y te das más margen de deseos.
– 50/20/30: Si quieres ahorrar más (eso sí que está bien).
Lo importante es que mantengas un % mínimo de ahorro (15-20%) y que respetes los límites que tú mismo pongas.
¿Qué hago con ingresos extra (bonus, pagas, devolución de Hacienda)?
Regla rápida:
– 50% a ahorro/inversión (fondo de emergencia, inversión, jubilación)
– 30% a liquidar deuda cara (si la tienes)
– 20% a deseos/caprichos (te lo mereces)
No caigas en la trampa de «es dinero extra, me lo gasto todo». Es la oportunidad perfecta para acelerar tu fondo de emergencia o liquidar esa tarjeta que te come vivo.
¿Cuándo puedo «dejar» la regla?
Cuando cumplas estas tres condiciones:
- Has ahorrado consistentemente el 20% durante al menos 6 meses.
- Tienes un fondo de emergencia de 3-6 meses de gastos.
- Quieres un sistema más detallado porque la regla te sabe a poco.
La regla no es una cárcel. Es un andamio. La usas mientras construyes tu disciplina financiera, y cuando ya no la necesitas, escalas a algo más sofisticado. Pero no la abandones por pereza o porque «es muy restrictiva». Esa es la excusa que usa la gente que nunca ahorra.
Última actualización: 7 de febrero de 2026
¿Te ha servido esta guía? Compártela con alguien que todavía gasta todo su sueldo sin saber en qué. Y si quieres profundizar, consulta nuestra guía completa de presupuesto mensual, métodos de sobres, y ahorro automático.
Prueba nuestras calculadoras
Herramientas simples para tomar decisiones rápidas sobre presupuesto, hipoteca e IRPF.
